Lo bello que es crear tortas.

Ah, la alquimia dulce de crear una torta… Para mí, que amo este arte, es mucho más que seguir una receta. Es como dar vida a una pequeña obra maestra comestible que nace de mis propias manos.
Siento la danza suave de mis dedos mientras mido con precisión cada ingrediente, la anticipación que florece con el aroma cálido de la mantequilla derritiéndose, el susurro dulce del azúcar al incorporarse. Cada movimiento es una caricia, una promesa de sabor y textura que está por venir, un secreto que solo la masa y yo compartimos en ese instante.
Sé que para mí, entregar una torta no es solo dar un postre, sino compartir una porción de mi alma, un pedacito de felicidad tangible que he moldeado con mis propias energías. En cada bocado, sé que se siente el cariño, la pasión y el gozo que puse en cada etapa de su creación. Y esa conexión, esa alegría compartida que veo reflejada en los ojos de quien la prueba, es quizás la parte más bella de todo este proceso. ¡Qué hermoso es el arte de crear dulzura con mis propias manos!

Jessica Calcerrada – ReposteríaJC

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